
El
agua helada le mojó los pies y la escena pareció convertirse en una
escena polar, en pleno verano. Recordando una vez más esas desgarradoras
palabras, se quebró frente a la inmensidad que le ofrecía el paisaje.
El sentir que todo se acabó, y que debía seguir adelante.
La
escena fue congelándose casi tan rápido como sus pies, el sonido fue
apagándose medida iba cerrando los ojos. Y fue ahí, justo en ese
instante en el que todo pareció congelarse, cuando una mano caliente
agarro la suya al mismo tiempo que un beso en la mejilla lo hizo
suspirar.

