Cometí muchos errores, sí, pero a la vez eso me llevó, en pocos meses, a aprender muchas cosas. Aprendí, valga la redundancia, a equivocarme. Aprendí a no tener miedo de hacerlo, aprendí a no temer, en general. Aprendí a querer, aprendí a sentir. Aprendí a amar. Aprendí a caminar en compañía, aprendí a dejar atrás las dudas, aprendí a reír incluso en los momentos más difíciles.
Aprendí a escuchar, aprendí a ser feliz sin preguntarme por qué. Aprendí a entender los por qués. Aprendí a creer, en mi y en los demás. Aprendí que me queda mucho por aprender, que me queda mucho por recorrer, que no quiero que esto acabe. Aprendí a tolerar, a querer cambiar, a progresar. Aprendí a decir lo que pienso, sin herir, sin juzgar.
No puedo evitar pensar en por qué aprendí tanto, más bien por quien. No puedo evitar sentirme agradecido, sentirme afortunado. Esto es más de lo que hubiera pensado jamás, y nunca voy a olvidar que aprendí a enamorarme, de vos.