
Mientras me descargo bailando, veo la última imagen que me dice, hasta acá llegué. Y en una noche donde el nombre del boliche titula esta nota, bailé para descargar, reí y sonreí con ironías y un poco de alcohol. Cuando pensé que iba a doler más, y no. No dolió tanto. Esperaba que pase. Y como a veces el dicho es cierto, uno nunca está listo para las cosas hasta que pasan, esta por suerte no me pasó por arriba.
Mientras pienso, ¿llorar? no se. Tal vez, después, si lo necesito. Pero acá sigo yo, derecho y de pié, dispuesto a dar el paso, a dar vuelta la página, a dejar de lado mi capricho, a madurar, a sonreir pese a todo. Porque de eso se trata la vida, y yo creo que lo mejor es superar esto cuanto antes, que esta trompada me haya pegado bien fuerte para abrir los ojos y caer en la realidad, porque llegué a mi punto límite.

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