Me quejé tanto de su repentina soberbia y/o álter ego, fui impulsivo con tal de defenderme. Me sentí atacado y estaba ciego, no me dí cuenta de que le pasaba algo. Claro, al final yo me quejé de su egocentrismo en vez de razonar, pero no: me eclipsé en mi propio ego. Estaba equivocado y te pido mil disculpas, compañero.
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