
En la lejanía aparece la necesidad de tenerte. En busca de un encuentro siempre prolongado, de caminos separados que en algún momento parecieron estar a punto de unirse. Desencuentros. Miradas que se cruzan por primera vez, después de tanto, tímidas, cómplices.
Y tal vez ya pasó mucho tiempo, pero por algo pasó recién ahora. ¿Por qué?. Se siente como regresar a un lugar que significó mucho para mi. Y el recuerdo de veranos eternos y charlas interminables sin noción del tiempo.
Bueno, soñé muchas veces con esto, y la duda florece en mi interior. ¿Habría en ese entonces dejado todo por vos?. Incluso ahora, ¿lo haría?. En una fraccion de segundo lo pienso y me levanto, sonrío y me acerco a tu cara. Y con un simple abrazo te digo adiós. Este no es mi hogar.
Unos kilómetros más allá, tan sólo te extraño, y te espero en éste, tu hogar.

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